La chica de los ojos azules.

De joven, muy joven había una chica en mi barrio de la que estaba enamorado, era toda una belleza, morena, delgada, no muy alta, guapa y con unos ojos azules que al sonreir parecían querer iluminar todo lo que miraba.

Era un amor imposible, aunque la inexperiencia propia de la edad juvenil no me lo quería hacer ver, no solo por nuestras diferencias en materia fisica: yo estaba rollizo, vestía descuidadamente, mi peinado era un poco excentrico...; pero nuestras diferencias eran tambien económicas: yo era de una familia media-baja (mas baja que media), hijo de un humilde obrero u operario y ella era de clase media alta, de esos que sin llegar a ser grande empresarios tienen unas suculentas rentas mensuales.

Tras un periodo de acercacmiento llegó el día D, la hora H, ella y yo, a solas, en el portal de su casa, me acerque a ella, le susurré al oido declarandole todo mi amor... y despues estuve una temporada comiendo calabaza en todas sus variantes: sopa de calabaza, calabaza asada, calabaza gratinada, pudding de calabaza, pastel de calabaza, calabaza rebozada, croquetas de calabaza, empanadas de calabaza, calabaza confitada...

Pero hoy en día le estoy agradecido a esa chica, parte de lo hijoputa que soy lo soy gracias a ella, ella me enseñó lo duro que es la vida y que hay que gritar "maricon el ultimo" justo despues de salir correindo, y, lo que es mejor, desde entonces las lagrimas ya no son de dolor, son de rabía, que se joda otro...

Tambien aprendí, porque no lo sabía, que es mejor no colgarse de una chica de tu barrio, porque despues te tocará verla cuando vaya a estudiar, cuando venga de marcha, cuando se morree en el portal con el puto pijo de mierda con el que se ha liado (a uno de ellos hasta le dí una paliza por baboso)...

En fin, con el paso de los años, las cosas se fueron enfriando, ella se fue a estudiar a una prestigiosa universidad y yo me quedé en el barrio aprendiendo de la universidad de la calle, no se crean que no enseña nada, es la mas puta de todas las universidades.

Con el tiempo he ido acomodando mi posición, visto elegante y modernamente (sin llegar al horterismo, no se confundan) teniendo una presencia envidiable para aquellos quienes rozan la cuarentena, hago deporte (he dejado el alcohol, los porros y los derivados de las noches de fiesta), sin grandes estudios he abierto empresas que luego he vendido funcionando (hosteleria, importación, informatica, telecomunicaciones...) y al final, me he acomodado, por ahora, en una empresa que me paga unos buenos emolumentos por hacer poco esfuerzo y no me obligan a vestir de traje (prefiero unos levi´s y una camiseta de Guru), sin grandes ostentaciones pero tampoco me privo de algun que otro capricho.

Y hoy, despues de muchos años, he vuelto a ver a la chica de los ojos azules, su aspecto había cambiado, pero para peor, ya no era aquella belleza que yo había conocido, sus caderas habían tomado dimensiones descomunales, sus pechos, pequeños y erguidos, ahora eran mas grandes y la gravedad producía un extraño efecto en ellos, su cara estaba arrugada, no muy bien maquillada. Estaba sentada en una sala de espera donde se sentaban aquellos que aspiraban a trabajar para a misma empresa que yo, ¡que puta es la vida!, yo era uno de los entrevistadores, pasé por al lado de ella sin decirla nada, no levantó los ojos del suelo, ni me vió.

Cuando entró en el despacho para la entrevista se percató de mi identidad, sorprendida abrió esos ojos azules que aun conservaban la llama y sonrió, ¡Dios!, veinte años antes hubiera matado por despertarme viendo esa sonrisa, no pude menos que sonreir y guiñar con complicidad un ojo.

Y comenzó la entrevista, las preguntas de rigor, una yo y otra mi compañero... nos contó lo de su carrera superior, su master, su doctorado, su experiencia en trabajos a mi juicio hasta un poco denigrantes para su nivel de estudios, no entendí que es lo que le pasó a esta chica en la vida para que, una persona tan preparada y con una posicion social tan buena, acabara cayendo tan bajo en la vida, algo pasó pero ¿que?.

Despues de la entrevista tipo, ya sin los encorsetamientos del protocolo, se la presenté a mi compañero y empezamos a hablar de cuando eramos jovenes, de los amigos, nos contamos la historia de todos aquellos a los que todavía seguiamos la pista, y, al final le pregunté que es lo que le había pasado, como no estaba de directiva en una gran empresa que era lo que el destino le tenía preparado.

Me contó como su madre murió y su padre se dedicó a gastarse el dinero en putas y drogas (ella no lo dijo así pero fue lo que entendí), acabó arruinado y en la indigencia (eso de la residencia tampoco me lo creí) y ella, nada mas terminar los estudios, se quedó embarazada de un tipo con el que salía que estaba muy bueno pero que no tenía donde caerse muerto, dos embarazos mas le hicieron perder la posibilidad de acceder al mercado laboral con buenas expectativas... ¿pero es que la subnormal esta no sabía utilizar condones?. Su marido era un pobre diablo que durante el día trabaja limpiando los cristales para una empresa de limpiezas (algo muy digno) pero por la noche se dedica a tomar cervezas con los amigos hasta bien entrada la noche.

Mientras que hablabamos cada vez la veía mas joven, mas delgada, menos afeada... por momentos se me volvió a parecer la misma de antes, el corazón llegó a darme algun que otro salto.

Yo le conté algo de mi vida, pero sin extenderme, no quería parecer regocijarme ni ostentar de nada, pero si ví como miraba de reojo mi rolex de la muñeca.

Al final, nos despedimos con dos besos mientras nos deseamos volver a vernos pronto, fueron unos momentos en los que la tuve cogida por las caderas mirando aquellos ojos azules que con su sonrisa iluminaban lo turbio de mi corazón, tras darnos un abrazo y haciendole una caricia en la espalda se giró y salio por la puerta meintras yo me quedé de pies contemplandola. Se iba contenta, lo pude ver en su rostro, sabía que yo era una buena persona y que la ayudaría, confiaba en mi.

- "Bueno, ya que sois viejos amigos, entonces la cogemos ¿no?" - Preguntó mi compañero.
- "Es la hostia, me ha dado un vuelco el corazón, como aquella noche en el portal de su casa, tenías que haberla visto de joven, lo mas bonito que he visto en mi vida, una belleza."
- "Entonces ¿ya no entrevistamos a mas?- Siguió mi compañero.
- "Es una pena que pasen los años por mujeres como estas, de verdad, si tu la hubieras visto sabrias que no estoy exagerando"
- "¡QUE-SI-LA CO-JE-MOS!,¿no?"- Insistió.
- "¡No!, ¡que se joda!."- Respondí.
- "Pero..."
- "Si al jefe le llevamos a esta tía de secretaria en vez de a un bombón nos corre a hostias a los dos, que la den por culo, dile a la siguiente que pase.
- "¿Y si te la encuentras algun día por la calle?".
- "Le diré que eres un hijoputa y que tu no quisiste por mucho que lo intenté."
- "¡Joder!, por momentos parecía que sentias algo por ella".
- "¡Que se joda!, eso es lo que siento, que pase la siguiente a ver si eres capaz de abrazarla tambien de las caderas."
- "¿Que te juegas?".
- "100 euros."
- "¡Hecho!."

1 comentario:

Manu, the java real machine dijo...

Yo no se lo que hubiese hecho, igual al final la hubiese cogido (soy así de bueno y blando)... o igual no, a saber.

Pero la verdad es que es curioso volver a encontrarte a gente de tu pasado, sobre todo a aquellas que en su día pasaron de ti y ahora te ven bien colocado, siendo responsable y llevando una vida que a ellas también les gustaría llevar.

Pero así es la vida, y la gente... cuando somos jóvenes, muchos se quedan en la superficie y no ven más allá de la cara bonita de aquel o aquella. Pero luego, cuando va pasando el tiempo, muchos se dan cuenta de que lo importante en las personas está más allá de la fachada, y que con el paso del tiempo lo que antes te aseguraba el éxito, la belleza, se fuga y ya no es tan fácil tener lo que uno quisiera tener.

Por cierto, gracias por tu visita y comentario en el blog.

Un saludo.