La mierda que comemos.

Este verano me he entretenido bastante leyendo artículos de opinión en los diarios locales de aquellos sitios por lo que he pasado, la verdad es que me gusta saber que opinan los demas y hasta respeto las opiniones que difieren de la mia, aun a pesar de que, muy frecuentemente, esta relación no es recíproca, quiero decir, mis opiniones no suelen gustar y no suelen ser muy respetadas, quizá, me dijo una vez un conocido, es que demasiados se sienten aludidos, es el problema de opinar sobre cosas reales del mundo real, el que lo lee nunca sabe si estan hablando de el mismo.

Pero lo bueno de un artículo de opinión es eso: es una opinión, personal e intransferible, y tras la categoría de "Opinion" o de "Cartas al director" (que las hay muy buenas) se ubican, en su sitio adecuado y debidamente señalizado.

Porque, queridos lectores, lo realmente mezquino es intentar categorizar una opinión como una realidad irrefutable, cosa que nos encontramos hoy en día en demasiada proporción ya no solo en los medios de comunicación sino tambien en la literatura, o, lo que es peor, en la politica. Hemos convertido el marujeo de colmado y peluqueria en la base mediatica de este pais.

Y ese es el problema, nos encontramos con personajillos que se hacen llamar periodistas que se dedican a dar noticias que se han inventado, y que al final se han acabado creyendo ellos mismos, para que una horda de adeptos la repita por todos los lados porque es "palabra de Dios" (¡joder!, solo me falta dar nombres), nos encontramos con mecanógrafos que se creen escritores y que se dedican a escribir libros de historia en los que, no solo no aparece la verdadera historia, sino que ademas utilizan hechos históricos aislados y difusos para manipular los verdaderos sucesos. Nos encontramos con políticos que se dedican a utilizar la prensa y sus comparecencias publicas para difundir conspiraciones y bulos acerca del adversario.

Como decía antes, hemos convertido la critica vecinal insulsa y feroz tan frecuente en las tiendas de barrio, y que se daba principalmente entre mujeres insatisfechas socialmente, en la base de nuestra sociedad, esa es la mierda que leeemos, oimos, vemos y hasta comemos... ¡Y luego se quejaban del tomate!

¡Que les aproveche!, es el futuro.

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