Las consecuencias de dar un bofeton a un hijo.

Esta mañana, despues de algun tiempo, me he subido a un autobus urbano para hacer un pequeño trayecto. Era un autobus en el que la gente se conocía, probablemente algunos de ellos eran vecinos y se notaba que se conocían entre si.
Una conversación que me llamó la atención era la que mantenían dos señoras, sobre el hijo de una tercera que, como suele ser habitual en los despellejamientos, no estaba presente ni para opinar ni para defenderse.
El niño en cuestión era, por lo que decían, (sin tener culpa su madre) un verdadero hijo de puta, con sus catorce añitos pasaba de estudiar, ya sabemos, a esas edades pasar esta de moda, pero eso o era lo peor, agredía continuadamente a sus compañeros de clase, insultaba y vejaba a profesores, fumaba porros con el dinero que le guindaba a su madre, era habitual del botellón y pegaba algun que otro "palo" a los chavalines del barrio para financiar sus vicios de adolescente.
El padre, por lo que decian, era una buena persona, un segurata que metía más horas extras que un cabrón para procurar que a su familia no le faltara de nada, al parecer era un vecino ejemplar, nunca ha dado problemas y no se le conocían trapos sucios.
Hasta que un día al llegar de currar despues de una semana de jornadas de 12 horas (los seguratas saben de lo que hablo), se encuentra a su hijo en el suelo del cuarto de baño, abrazado a la taza y con la cabeza dentro vomitando un liquido que apestaba a alcohol etilico. Como pudo le llevó hasta su cama y le acostó para que durmiera la mona.
Al día siguiente tenía fiesta, así que a las ocho de la mañana se levantó de la cama e hizo levantarse a su hijo, y en ese momento empezó la bronca, el niñato de los cojones le llamó de todo y hasta le mandó a tomar por culo. El hombre, sin inmutarse, empezó a registrar toda la ropa, cajones, armarios y escondites de la habitación encontrando de todo: dinero, hachis, tabaco, revistas porno (¿quien no ha tenido revistas porno escondidas?), y de los contenidos del móvil mejor no voy a hablar.
El chaval, claro esta, se mosquea, y sigue insultando a su padre, diciendole que es su habitación, que no tiene derecho, que es su propiedad, vamos, como si pagara un alquiler o la hipoteca por vivir allí; todo ello sin que el hombre diga nada, hasta que en un momento el chaval se encara delante de su padre y con el mayor de los desprecios le salta:
-"Eres un hijo de puta".
Se oyó el guantazo en toda la comunidad de vecinos, con la mano estendida y cogiendo impulso le pego soberana hostia, que el chaval, cuando se pudo dar cuenta, estaba sentado en el suelo con un fuerte dolor en el moflete derecho.
Mas dolido el orgullo en la cara, el chico se levanta, y lloriqueando se marcha de casa diciendo que se "va a cagar", que lo va a denunciar y lo va a "echar de casa de toda la puta vida", y de paso da un gran portazo.
Una hora más tarde al padre le llaman de la comisaría de la Policía Local, donde, por cierto, el chavalin era un viejo conocido por sus fechorias, diciendoles que allí estaba el niño y que se personara porque pretendía poner una denuncia.
Una vez allí, y con los de la Unidad de Menores presentes y puestos en antecedentes por sus compañeros, el chico se carea con su padre y cuenta como le ha registrado sus pertenencias, ha invadido su intimidad y ha llegado a agredirle. El padre, delante de la policía, lo reconoce todo y da sus explicaciones, es mas añade detalles que el niño voluntariamente ha omitido y otros que se supone que no debe saber... que bien disimulan los padres, ¿verdad?. Y delante de todos saca unos papeles al tiempo que dice:
- "Asumo que algún juez pueda cursar alguna orden a alejamiento para que no pueda acercarme a mi hijo en un largo periodo de tiempo, pero, como no puedo permitirme el lujo de abandonar mi propia casa he pensado que, si se da la circunstancia, mandaré, y si me privan de la tutoria lo hara mi mujer, al niño a este internado donde podrá continuar sus estudios, que es su obligación y la mia de costearselos. Asi, yo no me tendré que ir de casa y la cumplire a rajatabla."
El chavalin, al ver que su viejo va en serio y viendo que su madre esta de acuerdo en mandarlo lejos, se comienza a acojonar y dice que no, que ahora ya no quiere poner la denuncia, que es la primera vez que le pone la mano encima y que todo ha sido culpa de el.
Los polis, aprovechan tambien la situación para dar un pequeño escarmiento diciendo que eso ya no depende solamente de el, que los de la Unidad del Menor tienen algo que decir y, que, aunque no ponga denuncia, pueden actuar de oficio y llevarselo en ese mismo momento a una residencia temporal de la Comunidad Autónoma.
El niñato se acojona más y rompe a llorar, confiesa todo lo que ha hecho (y hasta lo que pensaba hacer en un futuro), promete ser bueno, habla maravillas de sus padres...
Y al final, los de la Unidad del Menor, deciden que, por acuerdo de las partes, aqui no ha pasado nada y que se vayan todos para casa.
Las mujeres del autobus concluyeron con que ultimamente el capullo del chaval estaba muy suave y que, a veces es mejor arrepentirse de dar una hostia que arrepentirse de no haberla dado.
En mi caso, tambien he sacado la conclusión añadida que debo viajar mas en este tipo de transporte.

1 comentario:

Oscar de la Fuente dijo...

Muy bueno el artículo. Un ejemplo de como se ha de actuar con los "tocahuevos" de los "niños". Lo malo de esta sociedad podrida y sin justicia es que si por un asomo, el niño no hubiese sido tan "perla", lo mismo lo creen y ahí tienes al padre fuera de su propia casa y hundido en la más absoluta miseria. Y es uqe estos tiempos son jodidos para ser padre.

Gracias por el artículo. Muy bueno. Seguiré de cerca el blog.

Si tienes tiempo, echa un vistacillo a los míos, más que nada por sumar alguna visitilla.

http://80lamusicademivida.blogspot.com

http://flechasyfierros.blog.com.es

Un saludo

Oscar