¡Toma racismo!.

El otro día tuve la mala fortuna de tener que acudir al servicio de urgencias de pediatria de un centro sanitario (o hospital) del Imserso, ya saben, los niños y las ostias que se dan; y, si al salir de allí me encuentro con un comercial de algun seguro de Sanidad Privada, creanme, me doy de alta del tirón.

Asumo que los servicios sanitarios están saturados y que tengo que esperar, es la norma básica, el que llega primero o es más urgente pasa antes, pero... tuve la desgracia de coincidir en la sala de espera con la familia gitana de un niño (tambien gitano) al que estaban atendiendo de algo que ni a mi ni ustedes les importa, pero claro, yo acudo con mi señora y dejando al resto de la familia en casa, por eso de no molestar, y ellos estaban allí copando media sala de espera, cuatro mujeres y seis niños en ese momento.

Hasta aqui todo aceptable, ¿quieren ir todos juntos porque se preocupan?, perfecto, pero la sala de espera no es para que los niños salten de banco en banco, ni para que corran, ni para que chillen, ni para que blasfemen, ni para que tiren el resto del bocadillo (o de la bebida) al suelo, claro, que si las señoras (gitanas tambien), que debían ser las madres y abuelas lo permitían, la culpa no es de los pequeñajos sino de los supuestamente adultos responsables a los que se supone que estan a su cargo.

Luego llegó la hora de que nos atendieran y allí entramos mi señora, yo, y el accidentado, y, primera sopresa: allí dentro, en una especie de departamento estaban, con el niño gitano al que no se que le pasaba, cinco varones y otro niño más, bueno, si el personal del hospital lo permite a mi me la pela, pero... segunda sorpresa, viene una amable señorita y me dice:

-"Lo siento solo se permite un acompañante".
-"No lo dirá usted por mi"- Le respondo mientras le señalo con un gesto a la multitud del departamento.
-"Insisto, solo un acompañante".- Me insiste.
Creanme, me lo pense unos cuantos segundos, es más, la mirada de mi esposa (y los años que van pesando) me hizo no montar en colera y enrocarme en que no salía, con una sonrisa le contesté a la señorita:
-"Si, perdone, las quejas se ponen en información, ¿verdad?."- Y sin darle tiempo a que me contestara me di la vuelta sabiendo que ya había captado el mensaje.

Acudí a admisión y, con la mejor de mis sonrisas pedí una hoja para poner una queja, la chica que allí estaba quiso saber el motivo, a lo cual le expliqué lo sucedido y, muy diligentemente hizo una llamada que hizo que el rebaño de gitanos abandonara el recinto supuestamente restringido, cuando me dijo que ya estaba solucionado que los habían echado yo le dije que no, que yo quería que los echaran, que yo, al igual que ellos habían entrado a estar con su familiar, yo tambien quería entrar, y ya que se me prohibió la entrada, quería quejarme porque, no sabía porque motivo me sentía discriminado.

Mientras que redactaba la queja, con la mejor de mis letras, los gitanos volvieron a entrar, aunque esta vez fueron las mujeres, y, parece ser que las intentaron echar porque, montaron un pollo de tal magnitud que al final fue necesaría la intervención de los guardias de seguridad, entre toda la discusión una de ellas grito al personal de seguridad: "Vosotros sois unos racistas", ¡será hija de puta!, ahora resulta que si no le dejas hacer lo que les da la puta gana eres racista, esto es un ejemplo que como les das la mano y te cojen el brazo.

2 comentarios:

Doctor Mapache dijo...

Y si dices que las latinoanéricanas no es tu estándar de belleza (afortunadamente mi novia es asiática para cerrarles la bocaza) o si les llamas la atención pr que se cuelan... o si te quejas de la discriminación positiva.

No hay peor cosa en este mundo de corrección política que ser hombre, blanco, cuarentón, mileurista y soltero.

Anónimo dijo...

Menuda panda de hijos de...

Un gitano que hizo la objeción conmigo ya me decía hace años que ellos no quería integrarse, que no querían formar parte de nuestra sociedad.

Pero somos tan guays que no solo les aguantamos sino que les regalamos pisos, y les consentimos cualquier atropello y falta de respeto.

Lo de los hospitales es lamentable, porque encima los que trabajan allí te están echando de malas maneras, mientras callan como putas con esta gentuza.