Carta de una futura madre a Dolores de Cospedal.

Este escito tambien lo recibí por correo hace unos días:

Sra. de Cospedal, no puedo dirigirme a Ud. como apreciada o estimada, porque no lo es. Me dirijo a Ud sólo en los términos que le corresponden. No salgo de mi asombro; hace dos días que se ha informado, quizá ha sido una filtración, que su Ejecutivo NO va a financiar la conocida como "Prueba del Talón" que se hace a los recién nacidos a los cinco días de vida, a partir de ahora, sólo va diagnosticar dos patologías de las quince se que venían comprobando hasta ahora.

Como madre que va a parir a sus dos hijos en breves días estoy algo, mucho más que indignada. He permitido, como empleada de la Junta que Ud. preside, que me recorte el sueldo, que me cargue con más impuestos, que hayan sacado las "tijeras de podar" y no esté dejando titere con cabeza en todo lo referente a los Servicios Sociales; entiendame, claro que me entiende, nada para los ancianos, los minusválidos, la escuela, la sanidad, las mujeres maltratadas y, para no cansarla (que el poder debe desgastar muchas energías) todas esas cosas por las que hemos trabajado durante los últimos ¿cuantos, treinta, cuarenta años?

Ahora se saca otro as de la manga. Mis hijos, dos, que nacerán en breve, no podrán ser diagnosticados de patologías endocrinometabólicas que pueden afectar seriamente a su salud durante el resto de su vida, porque Ud. ha decidido ahorrar 160.000 Euros. Si, no llega a treinta millones de pesetas la cantidad por la que Ud. y su Ejecutivo ponen en riesgo la salud de mis hijos y la de toda una generación de niños de ésta tierra.

¡Claro! se me olvida que ésta NO es su tierra. Que Ud. vive en Madrid, tributa en Madrid, su hijo va a un colegio en Madrid, todos los días hay casi veinte cohes oficiales (con sus conductores) esperándoles a Ud. y sus Consejeros en el AVE que llega a Toledo a primera hora de la mañana. Y si decide tener otro hijo ¿será también por inseminación artificial, esa de la que Ud. debería renegar como dirigente de un partido de derechas, cristiano, apostólico y romano? si decide tener otro hijo, lo tendrá en Madrid y en la "prueba del talón" le serán analizadas 20, SI veinte patologías diferentes.

Naturalmente, es su hijo. Acaso es más importante que los mios, los de las mujeres de esta tierra que son, en definitiva quienes le están pagando a Ud. el sueldo. ¿Cómo puede, pero como no se le cae la cara de vergüenza, arremeter contra una criatura indefensa que solo tiene cinco días, que pesa tres kilos y medio y que sólo tiene el amor de los suyos para defendere en la vida?

No se lo diré nada más que UNA SOLA VEZ, si mis hijos, por no hacerles la prueba del talón completa, en el futuro, desarrollan una enfermedad que hubiera sido diagnosticada y tratada facilmente y de resultas de esto su vida se afectada en lo más mínimo..... NO contrate guardaespaldas, NO rece, NO maldiga, porque NI LA TIERRA, EL CIELO O EL INFIERNO, podrán salvarla del amor y la furia de una madre.

No me despido de Ud. amablemente (faltaría más). Lo hago con la definición que la retrata, comprobada en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua.

MISERABLE: 3ª acepción: Mezquino (el que escatima en el gasto) 4ª acepción: Perverso,abyecto, canalla.

¿Quien recorta al que recorta?

Esta de moda, en este pais en el que unos cuantos han vivido por encima de sus posibilidades, ahora, hacer recortes, de manera indiscriminada, contra todos aquellos gastos que se presuponen innecesarios y que ponen en riesgo las cuentas publicas. Da igual el riesgo que supongan para los ciudadanos, lo principal, parece ser, es la supervivencia del pais, aun a pesar de que el pais se quede sin habitantes ya que estos, en ultima instancia, acabaran emigrando o desapareciendo por el hambre.

Lo que parece una medida de recortes, a mi se me antoja una medida de supervivencia, la elite dominante, lease: banqueros, políticos, empresarios..., recortan al resto de los ciuadadanos no para que el Estado sobreviva, sino para sobrevivir ellos; ya que, si lo que nos falta lo ponen los de "abajo" no lo tendrán que poner los de "arriba" y así podrán, los últimos, mantener su nivel de vida a costa del resto. No son recortes, es una estafa.

Pero peor todavía, resulta que los encargados de hacer los recortes son, ni más ni menos que los políticos, personas que están cobrando unos sueldos elevados (en comparación con los actuales), unas dietas más que generosas (del entorno de 1.800 €/mes), y que ademas tienen una serie de privilegios, como coches oficiales, alojamientos, comidas, planes de pensiones, coches oficiales, complementos de jubilacion... al tiempo que, muchos de ellos cobrán, por si eso fuera poco, complementos por parte de sus partidos políticos.

Y todo ello sin obligaciones, de hecho no están obligados a trabajar, si usted ve los diferentes órganos de gobierno del estado, fuera de las grandes ocasiones como la aprobación de leyes o sesiones de control, ve que estos están practicamente vacios ¿donde se encuentran nuestros representantes?. No estaría de más instaurar un control de absentismo al estilo de cualquier empresa donde el que no trabaje no cobre, y el que reitere: despedido; claro que, necesitamos quien vigile al vigilante, ya que, hoy en día los propios jefes de los empleados públicos (funcionarios, policias, jueces...) son elegidos entre las personas de confianza de los mismos políticos que gobiernan.

Es por eso que, aprovechando su estatus y la situación de impunidad que les rodea, cada vez hay más políticos en este pais, políticos que multiplican por dos el caso de Italia o por más de tres del modelo de la Alemania (aun a pesar de tener el doble de habitantes) que, ellos mismos nos venden en otros aspectos, como el económico, laboral o el productivo. Vamos, que quieren tener una masa laboral tan productiva y eficiente como la alemana, pero no se molestan en dar el más minimo ejemplo, ni productiva ni en número. en cuanto a la masa política se refiere.

Estos son los verdaderos recortes que deberían de acometerse dentro del pais, había que reducir la clase política a la cuarta parte de la actual, más que de sobra, y exigir deberes y responsabilidades a los que se queden, y, con lo que nos ahorraríamos, seguro que no hubiera sido necesario: solicitar un rescate para los bancos, congelar las pensiones o reducir los servicios públicos...

Claro que, si los encargados de hacer los recortes son los mismos que deberían ser recortados, ¿como hacemos esto entonces?.

Artículo de un funcionario.

Artículo redactado por un funcionario del Grupo A. Difícilmente se puede expresar mejor la situación actual de muchos empleados públicos. Lo he retransmitido fielmente, tal y como me llegó a mi correo.

Resulta que en la década prodigiosa del pelotazo, cuando media España se lo llevaba caliente a casa, cuando un encofrador sin estudios se embolsaba tres mil euros, cuando hasta el último garrulo montaba una constructora y en connivencia con un par de concejales se forraba sin cuento, cuando un gañán que no sabía levantar tres ladrillos a derechas se paseaba en Audi, los funcionarios aguantaban y penaban. Nadie se acordaba de ellos. Eran los parias, los que hacían números para cuadrar su hipoteca, hacer la compra en el Carrefour y llegar a fin de mes, porque un nutrido grupo de compatriotas se estaba haciendo de oro inflando el globo de la economía hasta llegar a lo que ahora hemos llegado.

Y ahora que el asunto explota y se viene abajo, la culpa del desmadre… es de los funcionarios. Los alcaldes, diputados y senadores (que no son funcionarios) que gobiernan la cosa pública a cambio de una buena morterada no son responsables de nada y nos apuntan directamente a nosotros: somos demasiados, hay que ultracongelarnos, somos poco productivos. Los responsables bancarios que prestaron dinero a quienes sabían que no podrían devolverlo tampoco se dan por aludidos. Todos los intermediarios inmobiliarios, especuladores, amigos de alcalde y compañeros de partida de casino de diputado provincial no tenían noticia del asunto. Nosotros sí. Como diría José Mota: ¿Ellos? No. ¿Nosotros? Si. Siendo así que ¿ellos? No. Por tanto, ¿nosotros? Si.

La culpa, según estos preclaros adalides de la estupidez, es del juez, abogado del estado, inspector de hacienda, administrador civil del estado que, en lugar de dedicarse a la especulación inmobiliaria a toca teja, ha estado cinco o seis años (recluido en su habitación, pálido como un vampiro, con menos vida social que una rata de laboratorio y tanto sexo como un chotacabras), para preparar unas oposiciones monstruosas y de resultado siempre incierto, precedidas, como no podía ser de otra forma, de otros cinco arduos años de carrera. Del profesor que ha sorteado destinos en pueblos que no aparecen en el mapa para meter en vereda a benjamines que hacen lo que les sale de los genitales porque sus progenitores han abdicado de sus responsabilidades. Del auxiliar administrativo del Estado natural de Écija y destinado en Barcelona que con un sueldo de 1000 euros paga un alquiler mensual de 700 y soporta estoicamente que un taxista que gana 3000 le diga joder, que suerte, funcionario.

La culpa es nuestra. A poco que nos descuidemos nosotros los funcionarios seremos el chivo expiatorio de toda una caterva de inútiles, vividores, mangantes, políticos semianalfabetos, altos cargos de nombramiento digital, truhanes, pícaros, periodistas ganapanes y economistas de a verlas venir que sabían perfectamente que el asunto tarde o temprano tenía que petar, pero que aprovecharon a fondo el momento al grito de ¡mientras dure dura! y que ahora, con esa autoridad que da tener un rostro a prueba de bomba, se pasan al otro lado del río y no sólo tienen recetas para arreglar lo que ellos mismo ayudaron a estropear, sino que, además, han llegado a la conclusión de que los culpables son... ¡tacháán...! los funcionarios.

Soy funcionario. Y además bastante recalcitrante: tengo cinco títulos distintos. Ganados compitiendo en buena lid contra miles de candidatos. ¿Y saben qué? No me avergüenzo de nada. No debo nada a nadie (sólo a mi familia, maestros y profesores). No tengo que pedir perdón. No me tocó la lotería. No gané el premio gordo en una tómbola. No me expropiaron una finca. No me nombraron alto cargo, director provincial ni vocal asesor por agitar un carnet político que nunca he tenido.

Aprobé frente a tribunales formados por ceñudos señores a los que no conocía de nada. En buena lid: sin concejal proclive, pariente político, mano protectora ni favor de amigo. Después de muchas noches de desvelos, angustias y desvaríos y con la sola e inestimable compañía de mis santos cojones. Como tantos y tantos compañeros anónimos repartidos por toda España a los que ahora algunos mendaces quieren convertir, por arte de birli-birloque, en culpables de la crisis.

Amigos funcionarios, estamos rodeados de gente muy tonta y muy hija de puta.




PD. Si alguien, en cualquier contexto, os reprocha -como es frecuente- vuestra condición de funcionario os propongo el refinado argumento que yo utilizo en estos casos, en memoria del gran Fernando Fernán-Gómez: váyase Usted a la mierda, hombre, a la puta mierda.